Lo que sí es cierto, en cambio, es que no se trata de "perros falderos" o mascotas de juego. El doberman es una raza de trabajo, fue concebida con tal propósito y deben conocerse perfectamente sus características para sacar provecho.


El doberman es un perro justo y equilibrado pero no siempre resistirá las "travesuras" de un pequeño (jalones de cola, actitudes injustificadamente bruscas en su contra, etc.).


Es un perro que perfectamente puede convivir en un núcleo familiar donde existen niños de cualquier edad. Sin embargo, siempre deberá haber un adulto cuando un ejemplar esté en la presencia de menores.


Por naturaleza el doberman es un líder a menos que se le muestre su posición en la "manada" familiar. Por lo mismo, hasta en tanto no se le "enseñe" qué posición juega cada miembro de la familia, actuará instintivamente. Al efecto, recuérdese que todo perro es un descendiente del lobo. Los lobos tienen una sociedad compleja y disciplinada. El lobo Alfa es el líder y lo demuestra a través de su fuerza. Para los perros, su "familia" es la manada y el dueño debe demostrar que él es el Alfa.