“Pet friendly”. ¿Consciencia ambiental o moda?

El fin de semana acompañé a un amigo a una venta de departamentos en la Condesa. Está muy interesado en hacer una inversión inmobiliaria en esa zona, pues además de que aún registra una elevada plusvalía, la considera como un lugar en el que realmente le gustaría vivir y formar una familia dentro de unos años.

Después de visitar el departamento que le había recomendado la inmobiliaria, recorrimos las calles cercanas, para ver si por ahí se anunciaban otros departamentos en venta. Encontramos y tomamos nota de varias opciones y como en verdad es agradable caminar por esos rumbos, a la sombra de los numerosos árboles, tuvimos ánimo de seguir hasta la vecina colonia Roma.

Una de las cosas que llamaron mi atención en ese día de paseos fue el gran número de locales que se anuncian como “pet friendly”, es decir, aquellos que dan la bienvenida a personas con mascotas (principalmente con perros). No se trataba sólo de los restaurantes con terraza, la mayoría de los cuales no tienen problemas con que los clientes que ocupan las mesas exteriores lo hagan en compañía de sus perros; varias boutiques de ropa y accesorios, tiendas de productos orgánicos y bazares de antigüedades mostraban leyendas o señales de que las personas podían entrar junto con sus compañeros animales.

Las colonias Roma y condesa son bien conocidas por su carácter cosmopolita y vanguardista, por lo que no es raro descubrir en ellas muchos de los estilos y tendencias que se siguen en todas las grandes capitales del mundo. Debido a sus agradables parques, jardines y amplias zonas peatonales, dichos barrios también son preferidos por los paseantes con mascotas. De ahí que muchos negocios estén aprovechando la oportunidad comercial que significa el abrir sus puertas a este tipo de clientes.

La gran aceptación que el movimiento pet friendly ha encontrado en zonas como éstas nos haría pensar en una sociedad más consciente acerca de la importancia de respetar y proteger a todos los seres vivos, en especial a los que decidimos adoptar como compañía. Sin embargo, algunas conductas no tan afortunadas y al parecer también comunes, me hacen cuestionar esta idea.

En el día que mi amigo y yo pasamos recorriendo la zona, me pude percatar de que no todos los paseantes recogen las heces de sus mascotas mientras los llevan por el parque; muchos los dejan sin correa en zonas donde no deberían soltarlos, pues se encuentran expuestos a los peligros del tráfico y además podrían incomodar a otros viandantes. También pude ver a clientes de restaurantes que mientras disfrutan de sus bebidas o platillos, dejan que sus acompañantes caninos deambulen en torno a las mesas cercanas, lo cual podría ser una molestia para otros comensales, sobre todo si estos temen a los perros.

En fin, lo que me pareció es que algunas personas se han sumado a la ola pet friendly como si ésta fuera una nueva tendencia de moda. Van a todas partes con sus perros porque es lo que ahora “se usa” y se ve más cool, pero sin tomar en cuenta y mucho menos asumir las responsabilidades que implica el llevar a un animal de compañía a lugares públicos.

Si realmente queremos ser “amigables con los animales”, deberíamos comenzar por asumir esas responsabilidades. Al hacerlo, beneficiaremos a nuestras mascotas, pues al cuidarlas y enseñarles cómo comportarse en distintos ambientes, facilitaremos que sean bien recibidas, incluso por las personas que no adoran a los animales; motivaremos también a los lugares pet friendly, para que sigan en la disposición de aceptarnos con nuestros amigos, y además  mostraremos que se puede llevar una convivencia sana y respetuosa con otras especies. Ojalá llegue el día en que esto suceda y que la idea de ser amigables con los animales no quede en moda pasajera.