Beneficios de pasear con tu mejor amigo

Cuando decides recibir a una mascota en tu hogar, sabes –o deberías saber– que además de los juegos, cariños y buenos momentos, también estás por asumir un conjunto de nuevas responsabilidades, que además serán para toda la vida.

Hay quienes cariñosamente llama a sus compañeros animales “perrijos” o “gatijos”, porque la dedicación y el cuidado que les dan son semejantes a las que concederían a un bebé. Pero lo cierto es que si a un niño se le educa para que poco a poco desarrolle su independencia y un día se convierta en un adulto autónomo –aunque en cuestión de afectos sea siempre nuestro pequeño–, de un animal de compañía no se puede esperar que alcance la total independencia. Por más que aprenda trucos y “gracias”, siempre dependerá de nosotros para obtener su alimento, mantenerse sano y tener un lugar limpio y seguro donde vivir.

Lo anterior debe pensarse muy bien antes de acudir a un albergue de animales o a una tienda de mascotas para llevar a un perro, gato u otro animal a casa. Si no estamos dispuestos a cuidarlos con el mismo esmero del primer día durante toda su vida (la cual puede extenderse hasta los 15 años o a veces más), lo mejor es postergar la adopción y mientras tanto, buscar otras formas de hacer algún bien por esos animales.

En el caso de los perros, una de las necesidades que debemos ayudarles a satisfacer todos los días de su vida es la del paseo. Los perros están hechos para la actividad, a veces para una muy intensa. No hay que olvidar que descienden de cazadores como el lobo y ese instinto primigenio los impulsa a desplegar grandes cantidades de energía.

Los animales domésticos y especialmente los que son de compañía, ya no tienen que usar esa energía para explorar, buscar territorios seguros y conseguir su alimento, pues las familias humanas nos encargamos de brindarles todo eso. Pero la energía sigue latente, por ello necesitan de paseos y juegos diarios que les permitan canalizarla; de lo contrario, la emplearán para destruir lo que puedan alcanzar en casa.

Algunos dueños piensan que basta con una breve salida para que el perro haga sus necesidades; otros creen que al contar con un jardín o patio, es suficiente con dejar ahí al perro y que éste se ejercitará por sí mismo; y en el peor de los casos, están los que simplemente les abren la puerta de casa para que vayan a dar la vuelta. Sin embargo, los perros, al igual que nosotros, necesitan ejercitarse con cierta disciplina. La duración del paseo y las veces en que debe hacerse al día dependerán del tamaño, la raza y la edad del can, pero podemos hablar de una duración mínima de media hora y un promedio de dos o tres veces al día.

¿Te parece demasiado? Pues sí, lo es, de ahí que antes habláramos de responsabilidades y compromisos. No obstante, los paseos te darán los beneficios de tener una mascota sana y tranquila, un hogar ordenado, en el que tus pertenencias estén a salvo, y además, varias ventajas para tu salud.

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Te decimos cuáles:

  • Hacer ejercicio; los paseos con tu perro pueden ahorrarte el gimnasio, especialmente si tu amigo tiene mucha energía y puede correr contigo. Tu perro será el mejor compañero de ejercicio que puedas tener, pues nunca te permitirá desanimarte.
  • Prevenir enfermedades; sobre todo las vinculadas con el sobrepeso y el sedentarismo pues, como ya mencionamos, tu perro te ayudará a mantener el hábito del ejercicio diario. Si quieres prevenir la diabetes, y la retinopatía o la operación de cataratas que pueden resultar de sus complicaciones, pasea diario a un perro.
  • Mitigar el estrés; caminar o correr son ejercicios excelentes para combatir problemas de estrés y ansiedad. Al practicar estas actividades, todos los músculos se ponen en movimiento y la mente se despeja. La compañía de un perro al hacer ejercicio puede relajarte aún más, porque él no presiona, ni critica, ni juzga; como tú, sólo quiere pasear y derrochar energía.

Socializar; otra de las razones por las que el paseo es importante para tu perro es que durante él interactúa con otras personas y animales, y así se acostumbra a ser sociable. Esto también es benéfico para las personas, especialmente las que son tímidas o tienen problemas para socializar en otros entornos. Al pasear a tu perro, terminarás por encontrar a otras personas que hacen lo mismo y eventualmente hablarás con ellas. Verás que te será mucho más fácil y agradable relacionarte con otros paseantes pues, de entrada, ya tienen algo en común, el amor por los animales.